viernes, 1 de agosto de 2014

A VECES NO ES SÓLO CERVEZA o A VECES LOS AÑOS CONSTRUYEN UN REFUGIO o NOS ESTAMOS VOLVIENDO MAJARETAS o CON ESTA MIERDA DE TÍTULO NO LO VA A LEER NADIE



No hay tregua. Sí, es posible que la dinámica competitiva del día a día me haya deshumanizado un poco, estoy dispuesta a admitirlo, aunque nada serio. Por la presión, a veces lo urgente empequeñece lo importante y pierdes de vista lo esencial. Las necesidades sentimentales pasan a ser molestias periféricas que no deben distraerte; y es entonces, aunque creas lo contrario, cuando más vulnerable eres. Una paradoja.
De pronto, la vida te coge de una oreja (a mí siempre de la izquierda) y te sacude, y te devuelve a tu lugar en el mundo, te recuerda quién eres y qué haces, te recuerda que estás con personas y que tú misma, aunque quieras obviarlo a menudo, lo eres también.

Lo cuento con mucho reparo y, como no quiero que una búsqueda fortuita de Google haga sentir violento al protagonista, obviaré los datos identificativos.

Una mañana laboral, tantos de julio. Suena el teléfono y respondo.
Por la voz el hombre debe de rondar los 60 años. Habla despacio. Le cuesta ponerse en situación, yo empiezo a impacientarme pero al final se arranca. Me pregunta por una marca concreta de cerveza, que si la tengo disponible. Le pregunto que cuál de sus cinco variedades quiere temiendo ya una mañana en blanco, 'con el trabajo que tengo, ufffff...' Me responde que las quiere todas. Me faltan dos de las cinco variedades, ‘lo siento, normalmente las tengo todas, es una marca que trabajo mucho, pero ahora mismo no hay ni en la fábrica’, y le enumero las que me quedan en stock. ‘Da igual, no importa. De esas tres está bien.’ Me doy cuenta de que no sabe qué está comprando o que le da lo mismo y la verdad es que me irrito un poco. Entonces pienso que igual es un ‘profesional’ fiel a la marca que se lleva lo que sea. También me parece que está un poco nervioso.
A partir de aquí la conversación se extravía por los vericuetos de la dificultad del aparcamiento en la zona y en laberintos retóricos en los que yo trato de averiguar con educación y tacto cuántas botellas quiere. No lo consigo. Cada vez está más nervioso, no exaltado, sino nervioso, y no veo el momento ni el modo de atajar su verborragia. Le dejo hablar.
Me explica que vive lejos (no tanto, lo que me hace pensar que no sale mucho del pueblo), que viene a Barna a hacer una visita y que, aunque está en la otra punta, se pasará por aquí a por las cervezas; que la anterior ocasión tuvo muchos problemas para aparcar… Algo me dice que no me lo cuenta como una banalidad, no, y como no tengo prisa ni me espera nadie, le dejo hablar. El hombre, no sé por qué, me ha tocado alguna fibrilla sensible.
Ahora por la voz parece notablemente mayor que antes, sin embargo sé que es algo más joven de lo que pensé al principio.
Me vuelve a preguntar cómo está el aparcamiento en la zona, que la última vez que vinier… vino estaba fatal, que si hay algún parquin cerca, que recuerda que dier… dio vueltas y vueltas para aparcar. Tan agobiado le noto que le ofrezco el plan B (ya sabéis: dime qué quieres, te lo preparo, te hago la cuenta, vienes con el dinero justo y te ayudamos a cargar los bultos en el coche a la carrera, una operación limpia y sin riesgos, salvo el día que yo me esmorro porque meto el pie en el hueco del árbol). Mi plan B parece aliviarle pero sigue nervioso… aunque no es exactamente nerviosismo, es emoción.
Me dice que se llama Menganito, que me llamará un rato antes de venir para saber el importe exacto, que se identificará con el santo y seña ‘Menganito, el de las cervezas Tal, ya sabes, el que viene del pueblo Cual, que quiere saber cuánto sube la cuenta para traer el dinero justo’, que cuando venga dejará el coche en doble fila y que al entrar se identificará con ‘Soy Menganito y vengo las buscar las cervezas Tal’… es decir, lo quiere todo atado. Es curioso.
-Oye, para saber el total tengo que saber cuántas botellas quieres… -así, hablando de todo un poco…
-Ah, sí, claro… ¿de cuánto son las cajas?
-No importa, puedes comprar las unidades que quieras… 1, 4, 8… no tienes que comprar una caja…
-Pues doce estará bien.
No hay duda, es un profesional y las quiere para su tienda o bar… Me sorprende que no pregunte el precio.
-Ok. Doce de cada. Querrás factura, supongo. Me tienes que dar los datos.
-¿Factura? No, no… soy un particular… las cervezas son para mí…
Le dejo sentirse invitado a darme explicaciones:
-Es una compra particular, esas cervezas son para mí, por motivos sentimentales…
Le tiembla la voz y no sé si es mejor interrumpirle o dejarle soltar presión.
-Es que esa cerveza se hace en… bueno, en un pueblo que es el pueblo de mi madre y… (Aquí siento esa vulnerabilidad de la que hablaba al principio.) me compro esas cervezas porque pienso en ella cuando las bebo y así no la echo tanto de menos.
Aquí se hace el silencio: el hombre está llorando. A mí me fallan los reflejos sociales. El hombre intenta disculparse y supongo que colgar pero no puede y al final se calla. Ninguno de los dos dice nada y yo le oigo llorar al otro lado del teléfono. Pasan varios segundos, consigue recomponerse con toda dignidad y nos despedimos como si nada. 
A la mañana siguiente llama para saber el importe.

Cuando escribo esto ya ha pasado a recoger las cervezas pero no hemos coincidido, he hecho lo posible para que fuera así.

Por supuesto que la cerveza es solo eso, cerveza, pero es también todo lo demás que es… como cualquier cosa.
Me siento un poquito más persona. 



***

Sí, creo que nos estamos volviendo majaretas también con el tema del ‘frescor’ en las cervezas… No digo que no sea importante, digo que nos estamos volviendo majaretas. 

Fíjate si creo que es importante que yo también soy partidaria de 'fecha de envasado' y cada uno que decida qué, aunque eso me complique la vida y nos vuelva más majaretas.

jueves, 24 de julio de 2014

ME DI UNA HOSTIA QUE FLIPAS o EL DEPORTE ES MALO COMO ETA Y PODEMOS JUNTOS u OTRA MANIFESTACIÓN DEL TEDIO



Un domingo las amigas de tu quinta y tú decidís quitaros las vergüenzas de encima (quitarse la ropa y enseñar las vergüenzas es otra cosa) e ir a la plaza a echar unas canastas…
Como sois pocas, proponéis a los niños que juegan solos o con sus padres que se unan.
El primer niño te mira, luego mira a su madre, vuelve a mirarte a ti, frunce el ceño, acaba diciendo que no y sale corriendo asustado. Eso es un indicio, aunque tú no sabes cómo interpretarlo; la mirada de entre simpatía y conmiseración de la madre es otro.
Uno de los niños, el más chulito, el más atrevido porque es el mayor y hace básquet (que no baloncesto) en extraescolares, se apunta.
Que decidáis jugar sin reglas ni faltas ni nada es otro indicio, y que lo hagáis al que llegue antes a 10 puntos es otro más, además, inequívoco.
Sois 4 contra 4, el niñochulitoatrevidomayorbasquetbolista, rodeado de contrarios mucho más altos que él, te mira y te ve sola, pero en lugar de pasártela prefiere intentar un dribling imposible sabiendo que va a perder el balón. Es cierto que tú no tienes puta idea de eso de botar la pelota, pero créeme que eso también es un indicio.
Uf, ese balón no es tan importante como para correr tanto, hay que dosificar las fuerzas, piensas, y eso es un indicio más porque lo has pensado por sexta vez en menos de dos minutos.
En un lance del juego contigo misma, con tu sombra y con alguien más, quizá de tu propio equipo, te meten el pie. Mientras caes piensas: ‘por favor, por favor, que me haga lo que sea pero que mañana pueda ir a trabajar...' Eso es otro indicio pero en este caso de que eres autónomo(a).
Derramada en el suelo, pese a que sabes que sólo es un rasguño, sientes que te has roto todo el cuerpo, desde el primer pelo hasta la última uña. Un nuevo indicio, y ya van muchos. ¿No lo entiendes todavía?
El niñochulitoatrevidomayorbasquetbolista se ha caído como 18 veces zancadilleado por tus amigas, incluso por las que van en su mismo equipo, y nadie se ha alarmado. Sin embargo, cuando te caes tú, parece que la vida se quede en suspenso, el mundo y el tiempo se detienen, se reinventa el silencio, trágico, fúnebre… Te rodean muchas piernas porque se han acercado todos los padres y madres del parque, hasta los abuelos y sus perros falderos, incluso los quinquis que fumaban porros en el banco del fondo. ¿Estás bien? ¿Estás bien? ¿Estás bien? ¿Estás bien?
No te levantas, te levantan, y eso es un indicio más, y de los más claros.
Tras comprobar que, efectivamente, todo queda en un rasguño, declaras con firmeza y espíritu de sacrificio deportivo ¡Estoy bien, estoy bien, puedo seguir, puedo seguir!, al tiempo que vas repitiéndote interiormente que ‘no ha sido nada, de verdad, no ha sido nada’. Sólo es un rasguño, sí, pero a los 35 segundos, si llega, tienes que sentarte. ¿Querías más indicios? Aquí tienes otro.
Te concedes unos segundos, unos minutos, 10 minutos, 15… a la media hora admites que ya no vas a seguir jugando, que te duele todo el cuerpo, la rodilla no está rota pero un golpe mal dado es muchisísimo peor que una factura… y que tienes sed... de hecho estás medio deshidratada aunque tienes la frente seca, por no hablar de la camiseta. El
niñochulitoatrevidomayorbasquetbolista está, en cambio, chorreando sudor, pero él no se deshidrata ni tiene sed... Es que no es humano, piensas. Y pensar eso es otro indicio más.
Te levantas del banco del parque, vas hasta el coche, abres el maletero y mientras te bebes a morro una birra selecta caducada (llevas una neverita con hielo porque vienes de una barbacoa) te preguntas qué está pasando, qué es lo que ha cambiado… La respuesta es muy sencilla: ya tienes una edad. O dos. O varias.
Durante tres días casi todas las conversaciones girarán alrededor de tu caída y de cuánto daño podrías haberte hecho, y de lo por los pelos que te fue el darte en la cabeza contra el poste y tu suegra te preguntará por guasap 4 días después cómo te encuentras. Al cabo de una semana alguien volverá a preguntarte cómo tienes las rodilla, incluso dentro de 15 días, 20 y hasta un mes.
Si os hubierais ido de birritas a un bar no tendrías la rodilla como un melocotón maduro.
Y luego dicen que si el deporte es sano y la cerveza no tanto...

 * * *

Leído hoy:
Una conversación con un amigo brewer solterón sobre lo difícil que hemos tenido María y yo, por nuestras circunstancias, el hacernos un hueco en este mundillo, en el cual, para demostrar la mitad tenemos que trabajar el doble (sentimiento que por lo visto comparten otras colegas, aunque no lo hablemos) acaba con un
-Nos faltan mujeres cerveceras……….. al menos a mí me falta una… ;)
Me ha hecho sonreír mucho.

lunes, 14 de julio de 2014

BUEEEEEEENO, ALGO ES ALGO o DAMMEVENENO u ODIO LAS REDES SOCIALES o PERLITA o ¿TÚ LO SABES O TE LO HAN CONTAO?



La última entrada de este blog tuvo 1.600 visitas en 36 horas, cientos de megusta en las distintas páginas de feisbuc, decenas y decenas de comentarios, incluso me enviaron algunos guasaps al respecto, fue tropemontón de veces compartido y retuiteado… pero sólo 6 miserables comentarios aquí (miserable es la cantidad, no el contenido, ¿eh?). Me parece fatal, fatal, fatal, fatal... pero poco puedo hacer, solo pediros que participarais más aquí. Eso haría que no tuviera el blog tan 'descuidado', una es sensible y necesita que la arropen cuando hace frío.

En cambio, me alegra poder compartir este enlace: Me llena de orgullo y satisfacción. Hemos conseguido que uno de los medios que difundió el publiartículo emponzoñado con la entrevista a Demetrio Carceller se haga eco del cabreo de todo el sector, aunque lo deseable es que el propio Carceller fuera quien se retractase.
Aunque supongo que está ocupado con otros asuntillos algo más importantes.

Por cierto, muchas felicidades a la organización de la Fira del Poblenou. Muy buen ambiente… pocos guays y mucha gente sana. El enclave, encantador. Hasta acertasteis con la climatología.
Y muchas felicidades a Tro Ales (a quienes me encantaría conocer un poco más), La Pirata y Cervesa Guineu porque su cerveza Los Reyes o Tres Reyes, no he conseguido información más precisa, fue elegida como la mejor de la Fira.

Y una perlita casi literal para acabar el post este hecho de retales:

Entra un ex consumidor de Damm y dice: ‘Buenas… a ver… yo he venido porque el otro día probé una cerveza que llevaba algo de malta y me gustó, y quería saber si ustedes tienen algo parecido’.

Me gustaría acabar al estilo Gustavo Larraz con una reflexión ingeniosa pero no soy tan ocurrente, así que os dejo simplemente con una reflexión: 
Todos merecemos el beneficio de la duda... todos, incluso yo.

viernes, 11 de julio de 2014

FASE 2 DE LA OFENSIVA DAMM CONTRA LA CERVEZA ARTESANA o DRY HOP DE NEUMÁTICO Y PRIMING CON LÍQUIDO DE FRENOS o HAY QUE SER MISERABLE o ¡PELIGRO, LA CERVEZA ARTESANA MA(L)TA!



El mercado cervecero en España está muy revuelto, tanto que a veces es un sinsentido.

Los distribuidores de todos los tamaños y colores hemos entrado en una dinámica competitiva muy agresiva, casi demencial, en la que todo vale con tal de vender. Se pisa sin miramientos al de al lado si es necesario, y también se pisa al de al lado aunque no sea necesario… eso que se lleva puesto, eah, a ver si le minamos la moral.
Se compite para traer las cervezas más extrañas, remotas y caras, y mejor cuanto más limitada sea su producción y más guay sea su brewer. Se blindan relaciones y surgen los ‘paralelos’ para complicar, se fijan objetivos, se exigen exclusividades, se revientan los precios o se inflan, según convenga, se echan fotitos guays, se levantan infundios y calumnias como que tal cerveza está contaminada o como que yo soy antipática, hay alianzas, boicots, vudú, hechicería… Y seguro que me dejo cosas pero procuro olvidar por mi higiene espiritual.
Y todo esto cuando todavía discutimos sobre cómo referirnos a ‘esa’ que está tan buena porque no sabemos si ‘artesana’ es apropiado ni si debemos/podemos filtrarla o no.

Para colmo, con la intención de sacar beneficio de tanta confusión, en el río revuelto aparece la 'casta cervecera', que parece que se ha puesto hasta las cejas de alguna sustancia psicoactiva y no controla sus esfínteres mentales: 
"Damm advierte sobre la cerveza artesana: 'La hacen en garajes, tenemos miedo a un fallo de calidad'."


El artículo no tiene desperdicio, un auténtico collar de perlas.
No creo que sea necesario exponer aquí los requisitos y controles sanitarios y de calidad que se exigen a las fábricas de cerveza como tampoco es necesario, supongo, garantizar la seguridad de su consumo porque quien lee este blog ya sabe de qué va la cosa... 

No conozco a Demetrio Carceller. Aunque mi tendencia natural es pensar bien de la gente, no puedo creer tanta imbecilidad y desinformación en materia legal alimentaria en el presidente de una corporación como Damm, así que tengo que atribuir a la mala fe su afirmación sobre la cerveza artesana: "[…] se producen en garajes". Señor Carceller, sembrar la duda sobre la salubridad de la cerveza artesana como estrategia comercial no es solo desleal, es ser un miserable. Y si realmente usted cree lo que dice, estoy segura de que muchos cerveceros estarán encantados de recibirle a usted y al señor Sacristán en sus instalaciones. 
Lo de 'y tenemos miedo de que pueda producirse un fallo de calidad que afecte a la imagen de la cerveza española en todo el mundo y que eso nos acabe afectando’ es digno del Club de la Comedia y la coartada perfecta para que no le metan un puro porque todo el mundo estaba pensando ya en una amenaza para la salud pública, ¿o no?
Pero aquí vuelve a la carga "Actualmente todos los fabricantes españoles producimos una cerveza de muy buena calidad y con todas las garantías y eso debe seguir siendo así" añade con toda la cachaza el señor Carceller. ¿Qué está insinuando? Al menos 4 Ministerios son cuestionados por el señor Carceller: Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ministerio de Industria, Energía y Turismo, Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas y alguno de ellos debería llamarle al orden. Pero el señor Carceller desayuna cada día con algún Conseller y tiene inmunidad fáctica.
Nada que decir sobre el prestigio de la cerveza Damm y sobre que los americanos (ellos precisamente que tienen la mejor cerveza del mundo!!) la consideran de alta gama porque no es (des)información sino publicidad hilarante. Digo yo que no la beberán por su calidad (Estrella Damm es una birria en términos de calidad cervecística) sino que la beberán como aquí se bebe Coronita (porque no sabe a nada que parezca cerveza), Quilmes (es que mi corazón es albiceleste) o Presidente (pasé las vacaciones en República Dominicana) o por puro exotismo mediterráneo.
 

Y todo esto que parece una chorrada más, no lo es.
Me inquieta comprobar el uso que las grandes corporaciones hacen de los medios y su impunidad cuando difaman. ¿Es que pueden decir lo que les da la gana? 
Voy a mi tesis: Apoyándose en la infalibilidad del negro sobre blanco que consiste en que lo que dice un tipo importante en los medios de comunicación nunca puede ser falso, este artículo tiene dos objetivos previo pago: uno es hacer promoción de los productos de Damm hablando de su expansión en el exterior y, de paso, recordarnos la existencia de la ínclita Inedit (genialidad de Adrià consistente en mezclar Estrella Damm, coupage, en proporción genial con la witbier que la corporación elabora en Alemania) y el otro es hacer calar en el cerebro débil del consumidor la falacia ‘ojito con la cerveza artesana, que se hace sin ningún control, ni sanitario ni de calidad’. Como afirmar que la cerveza artesana supone una amenaza para la salud podría acarrear consecuencias legales, imagino yo, que esto no es más que mi tesis, se alivia la tensión diciendo que se teme que esos productos desprestigien la Marca España pero aseguramos la eficacia del mensaje de la falta de control sanitario y de calidad extrayendo las palabras clave al titular, conscientes de que un gran número de picoteadores de noticias, precisamente aquellos menos interesados, no pasarán de ahí. Y ya está el bulo, ahora le saldrán las patitas y empezará a correr.

La talla del periodista Jordi Sacristán queda retratada, por cierto, y también la de los medios que le dan pábulo y soporte.

Hay muy mala leche en ese titular. Supongo que lo próximo será que los cerveceros son etarras, que asesoran a gobiernos dictatoriales y que los financia Corea del Norte… y todo por un supuesto 1%.
Tiene guasa. 

Hay muchas cosas que tienen guasa:

Por ejemplo, que un cargo importante en Damm diga en mi muro de Facebook (ahí está para quien quiera comprobarlo) que los artesanos son unos mentirosos porque transmiten la idea de que elaboran en garajes con cubos y embudos y en realidad tienen unas instalaciones de puta madre.

También tiene guasa, hablando de calidad, que Damm sea la cerveza por excelencia de la hostelería cutre en España. No estoy diciendo que todos los establecimientos que tienen Estrella sean cutres pero sí que todos los establecimientos cutres tienen Estrella, y que la mayoría de veces su cerveza de barril está en condiciones deplorables.

Tiene también mucha guasa que mucha gente crea que no le gusta la cerveza hasta que prueba la ‘cerveza de garaje’ y entonces se da cuenta de que lo que no le gusta es la Estrella.
Hay otras muchas cosas que tienen guasa en Damm en las que no quiero entrar, unas porque no puedo demostrarlas, y otras como el asunto de los capitales desviados o blanqueados, porque no tienen que ver con la cerveza; pero desde luego lo que más guasa tiene, aunque el asunto no tenga nada de gracioso, es tirar de hemeroteca y descubrir, que la única cervecera española condenada hasta la fecha por causar la muerte a un consumidor es precisamente Damm. http://www.abc.es/hemeroteca/historico-10-07-2003/abc/Sociedad/damm-pagara-150000-euros-a-la-familia-de-un-hombre-que-murio-tras-beber-una-cerveza-en-mal-estado_193953.html

Aunque tenemos lo que nos merecemos: si en lugar de matarnos entre nosotros, los que nos dedicamos a la cerveza 'de garaje' nos uniéramos, otro gallo cantaría y alguien obligaría al señor Carceller a desdecirse.