viernes, 21 de noviembre de 2014

'Os va la marcha' o 'El sacacorchos particular'

Nada, solo una observación: La entrada publicada hace dos días sobre 'el muchacho-bloguer víctima propicia' ha tenido en ese tiempo las mismas visitas que la entrada de mi 'despedida'. Si quisiera muchos lectores, revisaría el menú y pondría carnaza de primero, segundo, tercer plato, acompañamiento y postre.
Y luego diréis que no sois morbosos.
*

Oído hoy:
(Mirando atenta y minuciosamente un chapador de palancas... ya sabéis, el rojito ese con campana para chapas de 26 y 29cm)
-¡Anda, qué sacacorchos tan chulo!
Cuando iba a ofrecerle una botella y el 'sacacorchos' y a decirle: 'Si consigues abrirla con este sacacorchos te regalo una caja de botellas de este cava y el sacachorchos' mi suegra, que segundos antes había percidibo El Brillo en mis ojos, me ha metido una lata de Steinburg vacía en la boca.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

'Notas de Simcoe bien tostado' o 'Yo le admiro' o 'Haciendo de abogado del diablo' o 'No sé si es la mejor forma de retomar esto' 2.0



Confío en que la mayoría sabréis a quién me refiero y no lo menciono por no darle más notoriedad.
Vaya por delante: No somos amigos y no creo que lo seamos nunca. De hecho, ni siquiera me resulta simpático y sospecho que yo a él tampoco. No me gusta su estilo, así se lo he dicho varias veces. Además, encarna algunas de las cosas que me he esforzado por evitar ser a lo largo de mi vida. No he hecho tratos con él de ningún tipo ni ha reseñado mi tienda, que yo sepa. Y pese a todo, quiero romper una lanza en su defensa, porque creo que en algunas ocasiones ‘nos’ hemos ensañado con él por puritica diversión porque el muchacho es blanco fácil, y no me parece justo.
Creo que para tener las cosas claras deben aclararse previamente, y el primer paso es no mezclarlas, confundirlas o retorcerlas.
Digo lo que digo prescindiendo de un seguimiento exhaustivo de su blog, así que es probable que se me escapen datos relevantes.
Allá voy:
El muchacho ha conseguido cierta visibilidad para su blog y pide birras gratis para reseñarlas en él. La verdad es que no veo el problema: Te propone un trato que tú aceptas o no libremente, según te convenga. No me parece distinto al trato que propone el BBF, que no es otra cosa que birra a cambio de visibilidad, y nadie se lleva las manos a la cabeza. ¿Intercambiar dinero por un módulo de publicidad en el cuadernillo de cualquier feria está bien pero intercambiar birra por visibilidad en un blog no? ¿No es lo  mismo? ¿Y no es mucho más natural, incluso, ya que ni siquiera hay dinero de por medio?
Es más, casi todos los medios especializados funcionan así. Mejor dicho, la mayoría de medios especializados COBRAN por darle visibilidad a un producto y lo hacen además con un mensaje pactado, y entonces sí podemos cuestionar el sistema porque presentan como información lo que en realidad es publicidad. Así sí: Chungo, deshonesto, KK.
Pero no es el caso.

Ha logrado la visibilidad a base de ser muy machacón, es cierto, pero ¿cómo conseguir visibilidad si no es a base de machaconería? Ah, sí, con pasta… con pasta se consigue todo… Y, claro, si el muchacho tuviera pasta probablemente no iría exponiéndose a críticas y burlas pidiendo cerveza gratis para presentar en su blog. (Que interprete capciosamente los datos de visitas a su feisbuc o que ‘compre’ Megustas, si es que lo hace, o que sea un pesado o cualquier otra cosa es harina de otro costal. Yo me ciño al hecho del funcionamiento de su blog.)
Pero volviendo al tema… el caso es que el muchacho ha hecho su blog muy conocido (con independencia del método y gracias en parte a sus detractores) y, consciente de que tiene muchas visitas, por ahorrarse unas pelillas intercambia birras por esa visibilidad producto de su esfuerzo. ¿Qué hay de malo en esto?
Desde la perspectiva de la ética del creador de opiniones, del difusor de cultura ‘cervecera’, sea eso lo que sea: El muchacho no es un periodista ni representa a ninguna entidad superior, es un particular y ni se debe a la información veraz ni a la objetividad; sin embargo, y pese a que su único compromiso es consigo mismo y con su afán de reseñar el máximo número de cervezas, es respetuoso y honesto. Insisto, sin seguir su blog, sus opiniones no me parecen condicionadas; que estén mejor o peor fundamentadas es otra historia… Y este es para mí y desde una perspectiva y valoración muy personales el aspecto más importante y que más me disgusta: La falta de criterio a la hora de valorar o juzgar una cerveza porque por ignorancia repartirá parabienes y reprobaciones injustamente entre una ‘audiencia’ bastante amplia.
Por otro lado,  tratar de convertirte en el ‘referente’ o ‘gurú’ de una materia que te importa tan poco como para no in/formarte un mínimo revela una forma de ambición que no me gustaría encontrar en un amigo. ¿Ganas de notoriedad a cualquier precio?
En definitiva: lo que hace me parece correcto aunque no me guste la ejecución. Creo que se le ha tratado con una dureza desproporcionada, que ha pagado los platos rotos de la tensión acumulada entre distintos actores de la escena, como los blogueros y los productores, por ejemplo. Y añado que hay personajes mucho más malignos y perjudiciales en la dramática de la cerveza y nadie les chista, más bien al contrario, y el muchacho, en cambio, es una víctima muy fácil. Ocurre lo mismito que ocurría en el cole, que nos ‘juntábamos’ con el chulo matón cuando había que romperse la cara o con el empollón en época de exámenes para que nos dejara los apuntes.
Para colmo, y admito que esto es ya frivolidad, se le debe reconocer cierto sentido (quizá por determinar, pero cierto sentido a fin de cuentas) de la estética tanto plástica como literaria… Y un desparpajo y una soltura (hay quien lo llama morro) que para mí las quisiera yo, con su portadocumentos y sus presentaciones en papel; y una perseverancia y unas espaldas muy anchas porque con toda la mierda que se le ha echado encima... ¡y a su edad! Yo por mucho menos me voy abajo.
Y vaya también por detrás, para que no se olvide:
No somos amigos y no creo que lo seamos nunca. De hecho, ni siquiera me resulta simpático y sospecho que yo a él tampoco. No me gusta su estilo, así se lo he dicho varias veces. Además, encarna algunas de las cosas que me he esforzado por evitar ser a lo largo de mi vida. No he hecho tratos con él de ningún tipo ni ha reseñado mi tienda, que yo sepa, ni lo hará si es al precio de hacer tratos con él porque, insisto, no me gusta su estilo, pero le admiro, y lo digo sin rubor y sin ningún tipo de ironía. (Me circunscribo a su blog y a su actividad con respecto a él.)

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Como suele ocurrir, el blog se comenta en mi muro de Facebook, así que os paso un enlace a él, por quien quiera seguirlo (a los comentarios privados, privados, privados, privados no os enlazo).
Yeaaaaaaaah...

martes, 18 de noviembre de 2014

'La presión intracraneal empezaba a ser insoportable', de Agusto Monstruoso.



‘La presión intracraneal empezaba a ser insoportable’, podría ser el inicio de un microrrelato pero es simplemente el motivo de que esté otra vez por aquí dando la tabirra. Y con intención de divertirme, además.
A partir de ahora este blog será mucho más ágil e irreflexivo, mucho más personal que antes, aunque ‘lo personal' me lo reservo para otros foros.
Qué mejor manera que empezar que con una perlaKa, ¡con foto!, que es la primera foto que se cuelga en este blog. Dedicada a alguien que necesita echarse unas risas.


Para ti, que creo que te hará gracia, y es al final lo que cuenta:
Después de Dosdedosdepluma, Doscervezas, Dosdedosdecerveza, Dosdedosdetiendadecerveza, Dostiendas, Dosdedostienda, Dosdosdede, Dedosdetienda, La Tienda de Dedos y Dos dedos de Espuña...
TACHÁAAAAAAN!! 

(redoble de tambores)





Nada que añadir.

Bueno, sí, sí, una cosita: A ti me refería.

Recibido ayer: 
Hola, Susana y María! No sé si os acordaréis todavía de mí, desde hace un año no doy señales de vida...

Sigo peleando con el cáncer cabrón que me intentó derribar, de momento parece que voy mejorando, tanto es así que los oncólogos ¡¡¡me han dado permiso para beber un par de cervecillas a la semana!!! Estoy que me salgo :-)

[…]
[…]
[…]

Susana, una cosa personal... he visto con tristeza que ya no escribes en tu blog... tengo que decirte, para eso de tu decepción, que, durante todo el tiempo que llevo jodido, tu sentido del humor (que comparto...), tu buen escribir, tu elección de los temas a tratar,... me han ayudado infinitamente. Te he seguido con todas mis ganas, me he cabreado los días que no escribías nada, me he alegrado los días que había tema :-) , he leído y releído tus posts, que me han ayudado a ir tirando en estos tiempos tan fotuts. Te doy las gracias por ello, de todo corazón y con toda sinceridad ¡no te lo tomes a mal! :-)


'¡Caray que si nos acordamos de ti... y de […]! Hemos hablado de ti muchas veces, de que teníamos que escribirte, pero también nos acordábamos de ese cabrón contra el que estabas luchando y, sí, hace al  menos un año que no das señales (fue alrededor de julio, si no recuerdo mal, a raíz del follón de la lista de correos). Te seré sincera, da mucho apuro preguntar cuando sabes que alguien está luchando contra ese cabrón porque la vida no la dirige Disney y muchas veces ganan los malos y no sabes cómo hacerlo ni qué palabras usar ni qué decir si te dan malas noticias y pasan los días y los asuntos urgentes se anteponen a los importantes y el trabajo y el trabajo y es más fácil no hacer que sí hacer y al final… y al final te has adelantado tú.
Ya ves, por aquí andamos, trabajando mucho, y ahora muy contentas, de corazón, de las buenas noticias. Tú sigue dando caña, que a ese cabrón te lo meriendas al final con una birra. Y no sé qué podría tomarme a mal de lo que me dices. Créeme, no ando muy convencida de lo que hago y es probable que me hayas ayudado más tú a mí con tu correo que yo a ti con las 250 entradas del blog.'
Hay personas con las que sientes y sabes que has conectado más allá de un correo o de una visita inesperada.
Y al resto… jeineken de lata calentuja.

sábado, 11 de octubre de 2014

BLOG CERRADO POR DESCANSO DEL PERSONAL


por agotamiento y por decepción, y más por cuestiones personales que profesionales. 

258 entradas y algo más de 5 años, algunos más fructíferos que otros, han sido suficientes... por el momento porque a golpe de contraseña lo puedo volver a arrancar cuando me parezca, lo advierto.

Llevo dos años bastante duros y de mucho desgaste. Estoy tan cansada que ahora mismo el cuerpo solo me pide hacer bromas con los colegas, emborracharme con buena o mala cerveza con ellos hasta las tantas y ponerme mochos en la cabeza, ah, y perseguir sueños que había descuidado y para los cuales todavía tengo edad :) . Tratar de cambiar el mundo o, al menos, analizar el cervecil con intención de mejorarlo es bastante duro. Este sector visto desde dentro da bastante ascazo... más que otros, os lo aseguro, he conocido alguno más. La vanidad y el ego, la avaricia, la ambición desmedida, la crisis, el olor a dinero fácil, la ingenuidad, el alcohol y el síndrome de Peter Pan son una mixtura corrosiva. Este sector tiene cosas muy buenas también pero esas me las reservo para mí y para esas parrandas.

También he dejado la revista Bar&Beer, pero esa es otra historia que conocen quienes deben conocerla. Nada que decir, solo es informativo.

Esto alegrará a mucha gente y yo lo celebro por ellos. También disgustará a otra mucha pero con esa gente tengo otros vínculos y saben dónde encontrarme, y a ellos les guardaré las perlaKas y mis opiniones sobre cerveza y sobre otras cosas. (Lo saben y lo temen.)
No voy a enredarme con los agradecimientos particulares porque no acabaría y porque seguro que me dejaría alguno y porque además quizá me hiciera replantearme la decisión, pero sois muchos a quienes estoy agradecida.

Como lo que más me gusta es escribir, quizá abra un blog para explicar las cosas que de verdad me preocupan y en el que inevitablemente hablaré de cervezas puesto que la cerveza también me preocupa de verdad, pero será a título personal.

Acepto nuevos retos, lo digo por si alguien quiere proponerme algo (aunque ando metida ya en varios líos :) ), pero antes necesito descansar un poco. De momento voy a dedicarme a vender cerveza, que es lo que me da de comer, entregada y comprometida con aquellas marcas que distribuyo y fiel y honesta con mis clientes. Y a comerme menos la cabeza.


Este blog con nombre de empresa no fue nunca un blog empresarial, ni se usó jamás para vender una sola botella. 
Cerrar el blog forma parte de un proceso deliberado de pérdida paulatina de perfil personal, el mío, dentro de la empresa.
No voy a publicar comentarios a este post porque no hay nada que comentar en público. 
Gracias.

Ha sido un placer a veces, otras no tanto.

Susana.

jueves, 18 de septiembre de 2014

UNA RELACIÓN ABIERTA



Me pongo a responderte, Max, y se me va tanto de madre que he decidido abrir un hilo nuevo. Sé que doy explicaciones innecesarias y que pensarás que qué coños me cuenta esta, pero es que el articulillo tenía que sostenerse por sí mismo.

Por cierto, remato este tostón después de ver un cachito de TopChef que me ha venido al pelo, cenando de recalentado, oscilando entre la vergüenza ajena, la propia y la identificación, con el convencimiento de que los seres humanos somos unos putos enfermos de hedonismo y frivolidad. Lo que de verdad me inquieta es que hace años me habría cachondeado, los habría llamado friquis, flipaos, esnobs y habría cambiado de canal y ahora me oigo decir cosas similares, que si el sexo de los ángeles, que si patatín osmotizado, que si patatán esferificado...  menuda ida de olla! si solo es un filete con patatas fritas! Y millones de personas pasando hambre... somos una especie abobinable.  
*
Pues claro que nadie puede decidir por ti si una cerveza te gusta o te deja de gustar o si te parece amarga o dulce, Anónima Smith, Max, faltaría máx, eso es una experiencia íntima y personal. (Aunque algunas anécdotas nos darían pa discutir largo.) Sin embargo, Max, estás dando por sentado que existe un modelo de consumo de cerveza único, y te equivocas: Hay diferentes formas de relacionarse con la cerveza. Y también estás reduciendo el concepto ‘gustar’ o ‘producir placer’ a lo puramente organoléptico, y también discrepo. ¿Sólo sustancias químicas que estimulan las células de las papilas, las cuales envían una señal bioeléctrica al cerebro que se pone a segregar endorfinas como loco? No lo creo. Ese sería un placer primario pero hay otro tipo de placeres. ¡El ser humano es mucho más complicado! 
 
 '[...] Para poder apreciar la cerveza no hace falta tener ningún tipo de conocimientos o información, es un ejercicio primordialmente sensorial, y si tomás algo que no te gusta, no importa la información que te den, te va a seguir sin gustar.'
No estoy de acuerdo. El ser humano convierte en ejercicio intelectual cualquier actividad, ¡incluso el alimentarse!, por eso existe la Gastronomía como disciplina artística. La Gastronomía es la sistematización de los placeres secundarios que no aporta la mera ingesta de alimentos, y esos placeres secundarios sí tienen que ver con el intelecto, con la información, ¡y mucho!
El intelecto es para mí un órgano de placer. 

Puedes esparramarte en el sofá (con una lata de Heineken o una AleSmith Barrel Aged Decadence), tragarte lo que te echen por la tele a tragalapava y disfrutar de una película solo por su acción, los chascarrillos, la fotografía, la música, las tetas de la protagonista o ponerte en plan sesudo y buscar la 'esencia'. Un cineasta puede llegar a orgasmarse con un plano o un diálogo por su dificultad técnica o por su innovación. La autoría, la mano del autor, su intención, la ejecución de su propósito, la técnica… eso también puede degustarse. Creo que esto es así también con la cerveza.



‘[…] a diferencia de una película o un libro, en donde a menudo hace falta ser capaz de comprender un mensaje para poder apreciar la obra (tal como te sucedió a vos con El Gran Dictador), ya que estamos hablando de un ejercicio intelectual y, hasta cierto punto, emocional'


Yo sí creo que una cerveza tiene mensaje, aunque no me guste esa palabra porque remite inevitablemente a lenguaje por un lado y a moralina por otro pero no encuentro otra. ¿Sentido? ¿Valor? ¿Intención del cervecero? Probablemente vaya por aquí, sí.  Sea lo que sea ‘eso’ no se limita a lo estrictamente organoléptico. Esto sólo podría defenderlo con argumentos muy subjetivos porque penetra en terrenos del Saber que no domino (¿Psicología? ¿Filosofía? Qué sé yo…).  
El zumo de naranja está muy rico, mucho, muchísimo, pero me produce un placer muy distinto al de una cerveza.
Un sumiller goza de la cerveza de manera distinta a la de un consumidor del común. También un elaborador la percibe diferente, y si está bien hecha le gustará aunque no le ‘guste’, aunque no sea de su preferencia.
Te voy a contar una anécdota personal como ejemplo. La Striga de El Oso y el Cuervo me chifla, para mí tiene lo bueno de la birra y lo bueno de la sidra, en un equilibrio inverosímil. Para elaborarla Julián, un buen amigo mío, fermentó con sidra el mosto de su Kölsch, prescindiendo de otra levadura. Continúo: Sobre la cama de la Striga (restitos del fermentador, para quien no esté familiarizado con estos temas) Julián echó mosto de su Porter y aquello empezó a hacer chuf chuf. El resultado se llama Strigoi y él la vende como Sour Porter. El primer trago me hizo pensar en las stout artesanas o caseras fallidas, con un puntito de contaminación que se suma a la acidez propia de algunas maltas negras. Fue muy desagradable. La bebía y no podía sustraerme de la influencia de ese recuerdo… cerveza contaminada… cerveza mala… ¿Ves? Mis conocimientos fueron determinantes en la percepción de esa cerveza. Si yo no supiera qué es una birra contaminada y no hubiera probado cientos de miles de millones así, habría pensado que era una cerveza con un punto ácido y santaspascuas, me habría gustado o no, sin pajas mentales. Sin embargo, días después, la segunda Strigoi me fascinó. La tomé tras una charla sobre ella con alguien mucho más sabido que yo en todo a quien le había encantado y pensando en lo difícil que es controlar esa acidez para que no se disparate, buscando los perfiles de la sidra, buscando los vestigios de la Striga y convertí la degustación de esa cerveza en un acto intelectual. ¡Y me gustó mucho! Me produjo mucho placer. Me encantó la cerveza.
Una bobada más: Alguna vez le digo a María que tal o cual edificio me parece un espanto y ella, que ha estudiado Arquitectura, me explica que el arquitecto pretendía crear un volumen aquí o allá así o asá e integrarse en el entorno y que el edificio resultara ligero, valga la paradoja, y bla, bla, bla…’ A ella le gusta y de repente, una vez lo entiendo yo, el ‘edificio ligero’ me gusta también a mí.
  
Estamos de acuerdo en que la cerveza es un producto cultural (y además un actor de la cultura y un generador de cultura, supongo), por eso en su apreciación influyen muchos factores más allá de los organolépticos que van desde el diseño de la etiqueta y el nombre hasta los referentes sentimentales. El primer sorbo de una cerveza es su imagen (aspecto y valores asociados), y hasta tal punto es así, que nos produce más placer beber (nos ‘gusta’ más) una cerveza que otra aunque sean prácticamente iguales. El placer es racional en gran parte y muy estúpido.

Cuando el cuerpo me pide octanaje, bebo Steinburg de 3 en 3 y luego muerdo las latas, algo insano y poco frecuente, por suerte, y en esos casos que sea o no cerveza es lo de menos. Rara vez la consumo irreflexivamente o como mero acto social, y si lo hago, me da igual que sea cerveza o calimotxo, ni me fijo.
El día que no estoy perezosa, me acerco a la cerveza como a una película o a un libro, aunque estos sean productos culturales más complejos porque tratan de transmitir mensajes más complejos para lo cual recurren a códigos artificiales, a convenciones.
Suelo tomar la cerveza sentada al ordenador y con los 5 sentidos puestos en ella, seguramente porque pretendo venderla. 
Para mí la degustación de una cerveza (degustación, no engullición) supone un acto estético, como la ‘degustación’ de cualquier manifestación artística, que puede evaluarse desde una perspectiva epistemológica con un paradigma previo, según el cual es buena o mala… buena o mala… ufffff… aquí pisamos arenas movedizas, está claro. Este debate colinda con el sempiterno Birra buena / Birra mala, cierto, pero no es el mismo, aunque sí te diré que para mí las únicas malas cervezas (dejemos a un lado si se atienen a los parámetros de su estilo o no) son aquellas que me dejan indiferente. Esta es otra historia pero creo que puede ayudar a que me explique.
Seguramente pienses que me complico, y tienes razón, me complico. Si vendiera mochos me complicaría igual, soy así, pero no soy esnob, eso no.
Y hablo de mi caso particular, cada uno puede hacer lo que le dé la gana con su cerveza y tomarla como le dé la realísima.
De todos modos, si todo fuera tan simple como dices, no existirían los blogs cerveceros, así que algo tenemos que inventarnos. :P
Por cierto, ¿recuerdas qué te pareció tu primer sorbo de cerveza? Yo sí recuerdo qué me pareció el mío: ‘Puaaaaaaaaaaaaaj… no me puedo creer que a alguien le guste esto’. Curioso, ¿no?

No quisiera convertir esto en un duelo dialéctico, Max, no quiero que me destroces, que puedes hacerlo. Sólo aprovechaba que te respondía para darle forma a unas cuantas cosas que hace tiempo que me rondaban.


 (Acepté Gastronomía como arte escuchando a un chef, entre náuseas de conflictos morales y de tanta maravilla. Sí, hay mucho snobismo y mucha gilipollada en todo esto pero también hay verdad, aunque nos parezca trivial.)

* * *

Tengo un par de perlitas majas y una perlaKa. Las primeras os las sirvo sin más, la otra me gustaría recrearla un poco porque sólo el contexto, la actitud, la gestualidad y las poses, es decir, la literatura, la pueden pulir.

Perla 1:
'Busco una cerveza americana que se llama Sierra Leona'.

Perla 2:
-¿Qué diferencia hay entre estas dos cervezas?'
Son la TAP 1 y la TAP 5 de Schneider, una Weisse y una Hopfenweisse. 
-Mira, esta es una cerveza de trigo 'normal', como una Franziskaner rubia, y esta es un poco más fuerte de alcohol y lleva más lúpulo, es más aromática, más amarga... tiene un punto así como herbal, como mentolado...
-Ah, es más Epidor.
Cuando he vuelto de recoger los ojos de debajo de la estantería, la muchacha me dice riendo:
-Se nota que no tengo ni idea de cerveza, ¿verdad?
-Un poco -le digo yo. 
Y nos hemos puesto a reír. Final amable para todos. :)